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#1erEquipo | LA ESTRATEGIA MARCA LA DIFERENCIA

11 de los 36 goles del equipo han sido consecuencia de jugadas a balón parado

Este curso hay un síntoma de mejora evidente respecto a la temporada pasada: la efectividad en las jugadas de estrategia. Jordi Roger y el cuerpo técnico son conscientes que la temporada pasada no se acabó sacando el rendimiento necesario a este tipo de acciones, puesto que el equipo anotó 16 de los 50 goles en acciones a balón parado. Si se restan los 7 conseguidos desde el punto de penalti, sólo 9 fueron en jugadas de estrategia. Tan solo nueve dianas en acciones de este tipo en un total 42 partidos oficiales (38 de liga, 1 de Copa Catalunya y 3 de Copa del Rey).

Esta temporada 2017/2018, el equipo ya ha mejorado ese registro en relación al curso pasado, puesto que en los 22 partidos disputados hasta la fecha (15 de liga, 5 de Copa Catalunya y 2 de Copa RFEF), se han sumado un total de 11 goles a balón parado (ninguno desde el punto de penalti). La pizarra funciona y en una categoría tan igualada como la Segunda B, donde los pequeños detalles pueden marcar la diferencia, es necesario obtener el máximo rédito posible de estas acciones. 7 de las 11 dianas han sido en la competición doméstica. El resto han sido 3 en Copa Catalunya y 1 en Copa RFEF.

El buen estado de forma del capitán, máximo goleador del equipo, de la categoría y también de la Copa Catalunya –junto con Sascha Andreu-, Enric Gallego, es clave en estos números puesto que 5 de los 11 goles han sido obra de él. El resto de autores son: Fito Miranda, Valentín, Marc Caballé, Ricard Pujol, Édgar González y Sascha Andreu.

De estos datos también se puede extraer otra conclusión y es la mejora de la efectividad del equipo de cara a portería, ya que la media de goles de la pasada campaña acabó siendo de 1’19 goles por partido, mientras que la de este curso está por encima. A día de hoy es la siguiente: 1’64 goles anotados por partido.

La clave de esta mejora es, sin duda, el trabajo y la constancia tanto del cuerpo técnico en preparar nuevas formas de penetrar las defensas contrarias, como la de los jugadores en esforzarse al máximo en cada entrenamiento para, posteriormente, llevarlo a cabo en los partidos.